sábado, 13 de septiembre de 2014

La construcción de la identidad de la enfermería argentina: colonización avances y retrocesos emancipatorios
Por
Beatriz Morrone
12.sep 2013
http://ahficen.org/magazine/la-construccion-de-la-identidad-de-la-enfermeria-argentina-colonizacion-avances-y-retrocesos-emancipatorios/#comment-619 

Celebraciones, imágenes e identidad
La Enfermería Argentina fue consecuente con la revalorización de la influencia positiva y exclusiva del ideario de la Iglesia Católica  en  su evolución y desarrollo  hecho que se profundizo con  la ausencia del liderazgo de Cecilia Grierson.
Señala  la Asociación Católica de Enfermeras[1], (ACE), que fueron los gestores en la iniciativa de construir asociaciones[2], para representar los intereses profesionales en el país. Se reservaron  para sí este mérito fundacional[3]que inicia su camino  en el año 1936.
Sin embargo la primera organización fue la “Asociación de Enfermeras y Masagistas[4](AEM)constituida por graduados de la “Escuela de Enfermeras y Masagistas”. La AEM  se conformó en la última década del siglo XIX, y a partir de lo cual “… se garante la idoneidad y moralidad por intermedio del “Servicio de la Asociación de Enfermeras y Masagístas“, calle San José 15, Buenos Aires”[5]
 La ACE estableció la celebración del Día de la Enfermería en homenaje a la Virgen de los Remedios[6], el 21 de noviembre, mediante una iniciativa con la que acordó la Asociación de Enfermeras Diplomadas,(AAED),creada en 1955, en una transformación  de la primera, ampliando así su posibilidad de expansión.
En 1956 tramitaron  ante los funcionarios del gobierno de facto legitimar “su celebración nacional”. La gestión ante  el Ministerio obtuvo una Resolución Ministerial (RM)  N º 3197/57  que concretó las  aspiraciones  instaurando el día de la enfermería en homenaje a la Virgen de los Remedios. Lo reseña  ACE mencionando:
 F.A.P.C.E [7],  había logrado reunir a la familia de enfermeras y su convocatoria era posible. Una nueva iniciativa de Monseñor de Andrea rescata una tradición desde la época de las gran­des epidemias, donde se hacían procesiones con Nuestra Señora de los Remedios, instalando en el Altar Mayor de la Iglesia de San Miguel una imagen de la Virgen después de dos siglos de olvido. Este acontecimiento y su recordación año a año congregaba a cientos de enfermeras que con sus uniformes y estandartes identificatorios ofrecían un espectáculo muy particular, que los pe­riódicos, al día siguiente comentaban y testimoniaban con fotografías titulando el evento como El Día de las Enfermeras. Sinproponérselo, esta celebración se constituía en una oportuni­dad para el encuentro y el intercambio de saludos, noticias y experiencias de trabajo y de estu­dio que convergían, primero en una confitería tradicional de la época, “La Meca” y posterior­mente se convirtió en un fraternal desayuno en el gran comedor de F.A.C.E. Este precedente sirvió de fundamento para que, unos años más tarde, por Resolución Ministerial N° 3197/57 y a pedido de A.C.E. y con la actual A.E.C.A.F.[8] se instituyera el 21 de noviembre como Día de la Enfermería Argentina.[9]
  La ACE  necesitó establecer la celebración del  21 de noviembre, en homenaje a la Virgen de los Remedioscon el fin de fortalecer en el perfil profesional las “tres virtudes”: rectitud, sacrificio y abnegación (Juramento de imposición de Tocas 1949), y contribuir con la “desperonización“ de la enfermería borrando su ligazón con el mundo del trabajo y sus derechos en tanto trabajadores.
Esta fecha tiene tres elementos simbólicos controvertidos que constituyen una provocación.:la significación de la Virgen de los Remedios en la colonización de América, el  carácter religioso exclusivamente católico y el contexto de la dictadura cívico-militar-clerical  del que se vale la organización de enfermería AAED/ACE para legalizar la fecha en pleno quiebre violento del orden constitucional.
Vale detenerse, por si lo antedicho fuera poco, en  los dos mandatos de la oración  a nuestra Señora de los Remedios, Patrona de las Enfermeras Argentinas: “Ciñes corona y vistes manto real, para recordarnos que la vida es imposible, sin Obediencia, sin Orden, sin  Autoridad (…) sé Misionera y sé Redentora.” La obediencia, el sometimiento a la autoridad, al orden instituido, es una condición sine qua non para una vida posible. Misionar y redimir, da cuenta del mandato que aparece naturalizado en  las enfermeras que escribieron partes de la historia de los movimientos asociativos. En principio, esto resulta contradictorio con el código deontológico de la enfermería, o quizás resulte coherente con la idea del control de las enfermeras para con sus pares, dada la heterogeneidad de sus integrantes y los intereses a los que adhieren.
La Patrona de las enfermeras argentinas es la imagen que veneraron los conquistadores. Hernán Cortés la entronizó en 1521 en el centro ceremonial que los aztecas tenían para la veneración de sus Dioses. Por lo tanto, es una  imagen asociada a la violación de la cultura, a la violencia de la invasión. Usurpadora  entronizada de un espacio ceremonial sagrado de otra cultura. Asociada a las pestes, a las enfermedades y a la muerte. Lejana de la salud y la vida. Durante la peste de 1727, fue proclamada “Patrona Menor de la Ciudad” en Buenos Aires, para conjurar la fiebre tifus. Asociada a la Conquista, la Virgen de los Remedios, sería “por esencia la Virgen española y la patrona de los indígenas, que al abrazar la alianza hispana la toman por especial protectora (….).”[10]
Renunciando a su cultura y sometidos podrían estar bajo su especial protección. Desde sus inicios las organizaciones de enfermeras excluyen, entre otras cuestiones, las demás creencias religiosas en las filas de las organizaciones profesionales
La laicidad  acompaña la  fundación de  enfermería moderna en Argentina
Cecilia Grierson fundó la primera escuela de Enfermería en Sudamérica en Buenos Aires entre 1885 y 1886. Reconoce Grierson que su propuesta educativa subvirtió lo establecido:
 La escuela de enfermeras ha venido a trastornar el orden reinante,  el ideal era cuando no sabían ni leer ni escribir (…) en la escuela no se instruye, sino se educa (…)“[11].“…Error es creer que la ignorancia sumisa y rutinaria, la mansedumbre del esclavo sin voluntad, es el mejor cooperador en la asistencia médica dentro de los hospitales y que era el súmmum de la perfección cuando no sabían leer ni escribir.. [12]
 En clara alusión con la ingerencia de las órdenes religiosas que regenteaban el trabajo de las enfermeras, cuestionadas permanentemente por Grierson, inscripta abiertamente en la”1º Ola de feministas”[13] donde la laicidad era una condiciónindispensable en la esfera de la educación.
Desde ese lugar laico y profesional promovía los derechos civiles negados a las mujeres y la formación de enfermeras era campo propicio, quizás aún mejor que en el magisterio. Ella consideraba que los hospitales de Buenos Aires regenteados por las órdenes religiosas y la administración de la Sociedad de Beneficencia, no garantizan las condiciones laborales mínimas para un ejercicio profesional que resguardara los derechos de estos profesionales, así como tampoco garantizaban, según su evaluación, la calidad en la atención de los pacientes que allí acudían.[14]
Las “tres virtudes”: rectitud, sacrificio y abnegación
Si bien no era explícita la referencia religiosa de la Escuela de Enfermeras de del Ministerio de Salud Pública, cuya directora Teresa María Molina lidero la ACE, lo era en sus imágenes fotográficas y en la  ceremonia iniciática de imposición de tocas. Rodeada de un halo litúrgico con la presencia de un sacerdote católico que les tomaba el juramento mientras se escuchaba el Ave María de Schubert. El ritual incluía ofrendar tres rosas que significaban “las virtudes cardinales de nuestras vidas, la blanca rectitud, la amarilla abnegación y la roja sacrificio.”[15] En la imagen  del texto “Juramento de imposición de Tocas” del año 1949  aparecen estas tres rosas al pie de una cruz rodeada de un halo de luz sobrenatural.
El acto de juramento comenzaba ante la presencia del sacerdote y cada estudiante  debía pronunciar arrodillada ante el auditorio:
 Oh, señor Nuestro, fuente de toda inspiración y sabiduría. Nosotras las que hemos elegido serviros aliviando los dolores de tus hijos, te suplicamos hoy que vestimos por primera vez el uniforme de las enfermeras, que nos tengas en tus manos en la difícil tarea que emprendemos.
 Prosiguen cinco estrofas más de similar tenor y concluye el juramento siempre de rodillas ante el sacerdote  que presencia el juramento, diciendo “Amén”.
Según la publicación oficial de la Escuela de Enfermeras del Ministerio de Salud Publica de la Nación:
 Es con  este acto de la imposición de tocas  que entráis  en los comienzos de una profesión  que va a exigiros  las más sublimes virtudes femeninas, simbolizadas en la rectitud, la abnegación y el sacrificio, representadas en las tres rosas que ofreceréis al Altísimo(…) Siempre de rodillas, las alumnas ofrecieron a Dios, con su oración, las tres rosas (…)El Padre Cirilo, de la Parroquia de Nueva Pompeya, con palabras conmovidas se dirigió  a la concurrencia, expresando la importancia y el valor de la vocación en la profesión de enfermera, recordando a San Francisco de Asís en su amor hacia el enfermo [16]
 La misericordia y la piedad cristiana fueron  una constante en sus símbolos, y la vocación, propia de las actividades femeninas en el cuidado del enfermo se entendían  por fuera de recompensa económica alguna.
Según el Dr. Manuel Martín:
 …la misión de la enfermera es ardua, titánica, monótona y cansadora en un ambiente  de dolor, como que es todo materia: por eso debe estar su espíritu bien templado, lleno de bondad y sentimientos generosos para el enfermo, sólo así cumplirá su abnegada misión como corresponde  y solo entonces será recordada en el seno de cada  hogar   con ese afecto particular, con que se recuerda solamente a los buenos, a los que hacen el bien porque tienen un alma grande y generosa  apartada del mezquino  interés material que solo guían a los que trabajan sin vocación esperando el mendrugo para saciar la materia y  nada más[17]
 Expresado en estos términos  desde una publicación oficial de Ministerio de Salud Publica de la Nación en el año 1951 resulta, en principio, contradictorio con el proyecto del Dr. Carrillo  y con las ideas de  la Fundación Eva Perón para  la formación de las enfermeras.
Desperonizar  la enfermería
Existía un claro contraste entre la Escuela de Enfermería de la Fundación Eva Perón, (EEFEP), dirigida por Adelina Fiora,  con la Escuela de Molina, MS, ya que en la primera las asignaturas  estuvieron centradas tanto en temas médicos como políticos, ”es decir, así como la técnica era en la profesionalización de la enfermería, también contribuía a esa profesionalización la formación política”[18]
La imagen de enfermería propuesta por la escuela de la EEFEP esta  grabada en la tapa del libro “Fundación Eva Perón Escuela de Enfermeras”. Ahí  se muestra a una joven mujer decidida, serena y bella, con uniforme de gala, en un desfile público llevando la bandera nacional que envuelve su cuerpo por efecto del viento, resaltando las formas femeninas. La bandera tiene bordado el nombre de la escuela. Carecen del símbolo de la cruz en uniformes, estandartes u otros distintivos.
Señalan Ramacciotti y Valobra que se pretendía enmarcar las actividades de estas  enfermeras en la nueva teoría de los derechos femeninos en concordancia con la adquisición de ciudadanía política, por lo que el programa de estudios incluía contenidos que también formara a las jóvenes ingresantes pues su futura intervención  tendría ribetes políticos y sociales.[19]
Así como en el programa de la Escuela MS (Molina) se calificaba en cada año de  estudio los aspectos: “Obediencia”,”Aplicación”, y “Aspecto Personal”, en la Escuela de la EEFEP (Fiora) se dictaban cursos “posgraduado”, que incluían una residencia específica habilitando las especialidades en enfermería y una mayor autonomía y experticia en el campo profesional.
La Escuela del Ministerio en su “Decálogo de la Ética Profesional para las enfermeras”[20] destacó los deberes de estas en la estructura jerárquica de la medicina y su carácter auxiliar. Abunda en recomendaciones morales e insiste en cualidades naturales, la vocación de servicio y la sensibilidad. En ese discurso la idea de la Enfermería como trabajo remunerado está borrada.
Antagónicamente a esta visión la Escuela de la EEFEP fortalece la idea de la enfermería como un trabajo, una profesión como medio de vida, que hacía a las mujeres independientes, en tanto las egresadas del Ministerio evidenciaban en su Decálogo no tener un claro perfil profesional en términos laborales y seguían encorsetadas en la vocación de servicio a pesar de la reformulación de su Código en 1951, que no varió sustancialmente su núcleo duro.
En contraposición la propia Eva Perón había señalado que en el futuro su deseo era  que la Escuela de Enfermeras de la Fundación fuera administrada por la Confederación General del Trabajo (CGT), de esta manera quedaba explicitado  que estas enfermeras se relacionaba estrechamente con el mundo del trabajo, involucradas  con la representación de los trabajadores, el espacio de la lucha sindical /gremial  y fuera de la órbita de las entidades de bien público.

Enfermería  y militancia: dirigentes políticas
La organización del Partido Peronista Femenino (PPF) requirió  la elección de los “cuadros” estratégicos llamadas “delegadas censistas”, y la responsable del armado político” en Capital Federal fue  Teresa Adelina Fiora. [21] Descripta como una colaboradora excepcional de Evita, tanto en la organización de la Fundación como en el  Partido Peronista Femenino y en la Escuela de Enfermeras de la FEP. Estuvo  encargada de elegir a todas las subdelegadas censistas de la Capital Federal.[22]  La Enfermera Fiora, responsable de la Escuela de Enfermeras FEP era una carismática militante política. Carmen Delia Maldonado otra destacada política y enfermera, integró también la Escuela en el momento en el cual las mujeres comenzaban a ejercer el derecho al sufragio y a ser candidatas en las elecciones.
En palabras de Eva,“las delegadas son verdaderas misioneras de la doctrina peronista en la acción y en la prédica, y las mujeres que colaboren con ellas con desinterés, perseverancia y lealtad serán las futuras dirigentes del movimiento en cada distrito.”[23]
Esta ruptura del estereotipo irritó intensamente y confrontó con varios frentes. Por un lado, con los integrantes de la extinta  Sociedad de Beneficencia, SB,  que dirigía  mediante las influyentes mujeres adineradas que antes estaban nucleadas en la SB,  las escuelas en las cuales los médicos eran directores, y en donde se formaban según la FEP“enfermeras que no eran mucho mas que sirvientas, sin entrenamiento profesional”.
Luego, con los médicos, profesionales conservadores, que veían cómo las enfermeras adquirían autonomía y revalorización social, porque “se pretendía formar profesionales, capaces de trabajar en áreas alejados, sin médicos si fuera necesario.”
Confrontó asimismo con otros grupos conservadores que nucleaban a muchas enfermeras y docentes de enfermería quienes se escandalizaban por esta enfermería “peronista”, fuera del modelo sumiso y obediente a la Iglesia Católica y leal al Movimiento Justicialista
En varios ámbitos producía irritación comprobar que estas enfermeras estaban integradas a los proyectos de la Fundación, a los que adscribieron, y por los que militaban abonando al cambio de paradigma.
Seguramente entre estos grandes aspectos que incomodaron tanto a los grupos conservadores, integrados también por la propia enfermería, aparecía el hecho de que las graduadas de la Escuela de la FEP, eran formadas  para ejercer con el fin de materializar los derechos del ciudadano y el cuestionamiento explícito a la beneficencia y la dádiva dentro del ámbito socio-sanitario.
A partir de  la sangrienta  dictadura que se inicia en septiembre de 1955, las referentes de las organizaciones de enfermería argentina no cesaron en sus pujas por la hegemonía en la formación y el ejercicio, y es así como las nucleadas en la ACE (lideradas por Molina) lograron barrer todo rastro de “la milicia sanitaria peronista” de la  EEFEP, valiéndose del Decreto 4161/56[24] que prohibía “los elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista”,comenzando una tapa donde las alianzas con los proyectos de los organismos internacionales, como la Organización Sanitaria Panamericana, las legitimaría.
Para esto necesitaron  impugnar públicamente  en todos los informes que elevaron a los organismos supranacionales  la obra sanitaria de Carrillo dentro del gobierno peronista y  la marca del peronismo en  la enfermería.
Dos “festejos”
Treinta años después de la obtención de la RM 3197, en 1988 durante un Congreso de la Federación Panamericana de Profesionales de la Enfermería, (FEPPEN), realizado en Buenos Aires y presidido por la argentina Nydia Gordillo Gómez, la Federación Argentina de Enfermería (FAE) acepta  unificar la fecha de celebración, el 12 de mayo, con la del Consejo Internacional de Enfermería (C.I.E)
Si bien la AAED ya no existía como organización desde 1965, y sus miembros se había fusionado en la FAE, siguió operando en el imaginario de la mayoría de establecimientos sanitarios, asociaciones provinciales miembros de FAE, escuelas de enfermería laicas, enfermeros y medios de comunicación “el logro” de la  RM  Nº 3197.
A tal punto llega esta puja que para darle legitimidad a esta celebración,  reconvirtieron su mención en “Día de la Enfermería Argentina”, o “Día Nacional de la Enfermería”, intentado  vencer la resistencia de muchos colegas que optaron por el 12 de mayo.
A modo de cierre
 En Argentina hay dos “festejos” y un discurso falaz sobre la existencia de una celebración internacional y foránea, y otra propia y  nacional. Esto da cuenta de la impronta religiosa y sus marcas residuales  en pleno  segundo decenio del  siglo XXI.
Evidenciando cuan fuertemente continúa la marca del catolicismo operando en la identidad profesional y  como se muestra  en el  perfil público de la enfermería
Por lo analizado no puede  achacarse esta marca a la etapa fundacional.
Ni en 1886 la Escuela que funda Grierson  tiene prácticas religiosas, su fundadora profesaba la religión Protestante Presbiteriana. Las enfermeras que llegaron desde Inglaterra discípulas de Nightingale a la Escuela de Enfermería del Hospital Británico en 1890 tampoco eran católicas. Por lo tanto en estos espacios de formación y práctica, no se veneraban imágenes religiosas, ni  celebraciones correspondientes a fechas religiosas.
Si nos referimos a otro ente formador muy influyente como fue  la Escuela de la Cruz Roja Argentina, en 1920[25],  por estar bajo la órbita de la Cruz Roja Internacional debió haber nacido guiada  por los principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad. Y adopta los emblemas de la Cruz Roja, y la Media Luna Roja.[26]  así como también cuida que esta situación no produzca conflictos culturales. Sin embargo en Argentina se filtro fuertemente la religión católica incluso ahí.
Por otro lado, no menos significativo, aparece la necesidad de la Asociación Católica de Enfermeras y AAED, actual AECAF, de tramitar una Resolución Ministerial que le diera legitimidad a su iniciativa, lo que permite inferir la dependencia y necesidad de reconocimiento de un espacio gobernado por médicos a la luz de la jerarquía de la  iglesia católica.
Otro aspecto residual es la constante celebración los 21 de noviembre  ofreciendo misas en los hospitales y escuelas. Esto debería ser motivo de revisión en un  país que está constituido por descendientes de inmigrantes de diversos orígenes y creencias religiosas, etnias originarias sobrevivientes del genocidio  de la colonización,   y  posteriormente al genocidio de la  Campaña del Desierto.
Frente al auge en las últimas décadas de la incorporación en los planes de estudio de la  Teoría de Cuidados Transculturales de Madeleine Leininger [27], así como el repudio a las prácticas intolerantes[28] y discriminatorias[29] que no acuerdan con el valor Salud y con los Derechos de los Pacientes, (CIE 1997 y 2002), las misas y otros oficios religiosos continúan asociados a la enfermería  y los crucifijos cuelgan de las paredes en los servicios sanitarios, en un país laico, custodiados fuertemente por una profesión que no parecería haber desarrollado aún la capacidad de analizar su trayecto identitario.
La presencia del discurso colonizador a través de las “virtudes” y la “desperonización”, moldeo la identidad de la Enfermería Argentina durante el siglo XX que, obediente y sumisa, acepto enajenarse de sus derechos en el campo laboral y no identifico su praxis como un acto político.
Fuentes  y bibliografía consultada
Asociación Católica de Enfermeras ACE  Su historia y evolución Buenos Aires  2009
Barry, Carolina Evita Capitana. El partido Peronista Femenino 1949-1955 Primera Edición. Caseros: Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2009.
__, Puntos y contrapuntos de la militancia femenina peronista en el barrio de Belgrano (1946-1955). Centro de Estudios  de Historia Política. Escuela de Política y Gobierno Universidad Nacional de General San Martínhttp://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/material/147.pdf
Bertolotti, A.M.; Leliveld, L;Podesta, L; Agasso, AParticipación de Enfermería como Agente de Cambio en Asociaciones y Gremios Revista Argentina de Enfermería RAE Nº 26 Mayo Buenos Aires 1990
Boletín Oficial Decreto Ley 4161/56
Buchholz, Ida G. de  Ceremonia de las Tocas  Revista Enfermería  Volumen III Nº 12 Julio-agosto-septiembre. Ministerio de Salud Pública de la Nación 1952.
Cruz Roja Argentina Libro del Centenario de la Cruz Roja Argentina Buenos Aires 1980
Fernández, M. F.La enfermería en la historia: un análisis desde la perspectiva profesional  España 2003
Floridia, Josefa Su historia y evolución: Asociación Católica de Enfermeras Asociación Católica de Enfermeras, ACE s/f
Grierson, Cecilia. Escuela de Enfermeras. Editor Argentina Médica Agustín Etchepareborda. Buenos Aires. 1907
___, Cuidado de Enfermos Imprenta Tragant .Buenos Aires, 1912
Martín, Manuel Carlos Enfermera Vocacional Revista Enfermería  Volumen II Nº 6  Enero-febrero-marzo. Ministerio de Salud Pública de la Nación. 1951.
Ministerio de Salud  Pública de la Nación Escuela de Enfermeras Decálogo de Ética Profesional. Revista Enfermería N º 4 Año 1950,
Molina, Teresa María Historía de la Enfermería Inter-médica Editorial. 2º Edición Buenos Aires 1973
Morrone, Beatriz  Soltando Amarras. Claves para comprender la historia endiente de la enfermería argentina. Ediciones Suárez,  3º Edición. Mar del Plata, 2013   
Ramacciotti, Karina; Valodra,  Adriana.  Profesión, vocación y lealtad  en la enfermería peronista  en  La fundación EvaPerón y las mujeres: entre la provocación y la inclusión. Editorial Biblos Buenos Aires.  2008
Marriner Tomey, A; Raile Alligow, M. Modelos y Teorías en Enfermería. 4ta. edición. Editorial Harcourt Brace. España 1999



[1] Floridia, Josefa  Su historia y evolución: Asociación Católica de Enfermeras Asociación Católica de Enfermeras, ACE s/f
[2] Bertolotti, A.M.; Leliveld, L;Podesta, L; Agasso, A. Participación de Enfermería como Agente de Cambio en Asociaciones y Gremios Revista Argentina de Enfermería RAE N º 26 Mayo Buenos Aires 1990
[3] Molina, Teresa María Historia de la Enfermería Inter-médica Editorial. 2º Edición Buenos Aires 1973
[4] El titulo que se otorgaba  era el de ”Enfermera Masagísta”, recién se separaron las carreras y los títulos en 1919, bajo la orbita y dependencia de la Asistencia Publica denominándose “Escuela de Enfermeras de la Asistencia Publica” funcionado en la calle Esmeralda y Rivadavia. Pero se requería ser enfermera para realizar  estudios de masajista. La escuela cambio posteriormente su denominación por la de “Escuela de Nurses de la Asistencia Publica”, posteriormente“Escuela Municipal de Nurses Cecilia Grierson”  y
en 1934 año del fallecimiento de Grierson se le impone su nombre “Escuela de Enfermería Cecilia Grierson
[5] Grierson, Cecilia. Escuela de Enfermeras. Editor Argentina Médica Agustín Etchepareborda. Buenos Aires. 1907 p. 44
[6] ¡Virgen de los Remedios y Señora Nuestra!  Tú  eres la imagen de la paz, de la paz del alma y de la paz en la tierra. Ciñes corona y vistes manto real, para recordarnos que la vida es imposible, sin Obediencia, sin Orden, sin Autoridad. Nos ofreces a tu Hijo –Niño y Excelso – para que derrame sobre nosotros el amor. El amor de Dios que hace que lo soportemos todo, y el amor a los hombres por quienes El dió su sangre y tu generoso portavoz, el fundador de Los Remedios, dió su vida .¡Virgen de los Remedios! los próceres de Mayo te siguieron por las calles en su infancia. Bajo Tu advocación curaron las heridas de quienes nos dieron patria. ¡Cura Tú hoy, las del alma de quienes nos la quieren quitar!  Vuelve a los labios de los niños tu dulce Nombre; y allí donde un día fuiste Reina, sé Misionera y sé Redentora, derramando el aroma de tus hierbas medicinales, que harán el milagro de crear la nueva generación, compuesta de mil facetas, fuerte contra tus enemigos y los de la Patria, que son los de la Iglesia de Tu  Hijo.  Ver Historia de la imagen  de nuestra Señora de  los Remedios  Elvira Olivera de Fragueiro Buenos Aires 1933
[7] Federa­ción de Asociaciones Católicas de Empleadas (F.A.C.E.)
[8] AECAF:  Asociación de Enfermería de Capital Federal
[9] Asociación Católica de Enfermeras ACE  Su historia y evolución Buenos Aires  2009



[11] Grierson, Cecilia Escuela de Enfermeras ……..p 42
[12] Grierson, Cecilia Cuidado de Enfermos  Imprenta Tragant .Buenos Aires, 1912 p.772
[13] Grierson, Cecilia Cuidado de Enfermos …….p 765
[14] Grierson, Cecilia. Escuela de Enfermeras …… p.26
[15] Molina Teresa Maria, Historia de la Enfermería. Juramento de la Escuela de Enfermería del Ministerio de Asistencia social y Salud Pública en el acto de imposición de tocas. Inter-médica Editorial Segunda Edición  Buenos Aires. 1973 p. 136, figura 26
[16] Buchholz, Ida G. de  Ceremonia de las Tocas  Revista Enfermería  Volumen III Numero 12 .Julio-agosto-septiembre. Ministerio de Salud Publica de la Nación 1952.pp.66-69
[17] Martín, Manuel Carlos Enfermera Vocacional  Revista Enfermería  Volumen II Numero 6  Enero-febrero-marzo. Ministerio de Salud Pública de la Nación. 1951.pp.3-4

[18] Ramacciotti, Karina;  Valodra,  Adriana.  Profesión, vocación y lealtad  en la enfermería peronista  en  La fundación Eva Perón y las mujeres: entre la provocación y la inclusión. Editorial Biblos  2008 Buenos Aires.  p. 184
[19] Ramacciotti, Karina;  Valodra,  Adriana. Profesión, vocación y lealtad  en la enfermería peronista en  La fundación Eva Perón y las mujeres: entre la provocación y la inclusión. Editorial Biblos  2008 Buenos Aires  p. 134
[20] Ministerio de Salud  Pública de la Nación  Escuela de Enfermeras Decálogo de Ética Profesional. Revista Enfermería N º 4 Año 1950, p. 111
[21] Barry, Carolina Evita Capitana .El partido Peronista Femenino 1949-1955 Primera Edición. Caseros:
Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2009. Capitulo 4 pp.109-177
[22] Barry, Carolina.  Puntos y contrapuntos de la militancia femenina peronista en el barrio de Belgrano (1946-1955).Centro de Estudios  de Historia Política. Escuela de Política y Gobierno Universidad Nacional de General San Martínhttp://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/material/147.pdf

[23] Duarte de  Perón, María Eva. 1949
[24] Boletín Oficial Decreto Ley 4161/56 Aramburu; Rojas.
[25] Cruz Roja Argentina Libro del Centenario de la Cruz Roja Argentina Buenos Aires 1980
[26] Desde el siglo XIX, la cruz roja y la media luna roja son los símbolos universales del socorro que se presta a las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales. Desafortunadamente, en algunos contextos, estos emblemas, que son signos visibles de la neutralidad absoluta de la misión humanitaria, no gozan del debido respeto. Además, algunos Estados no se identifican con ninguno de estos dos emblemas.
Ver Comité Internacional de la Cruz Roja http://www.icrc.org/web/spa/sitespa0.nsf/htmlall/emblem
[27]  El Cuidado Cultural de Enfermería es un oportuno y relevante campo para el estudio y las prácticas de enfermería.  De hecho, la relevancia del cuidado cultural en los sistemas de asistencia de Enfermería permite al profesional de esta disciplina realizar un análisis integral del individuo, teniendo en cuenta tanto la enfermedad, así como los aspectos socioculturales y religiosos del paciente. Cada individuo interioriza y aplica su cuidado según sus costumbres, sus creencias, y desde el inicio del mundo estas técnicas de alguna manera les ha servido para sobrevivir y mantenerse en el tiempo. Por consiguiente, los Cuidados de Enfermería deben tener presente estos postulados. En este sentido, el trabajo realizado en el campo de la Enfermería se destaca la Dra. Madeleine Leininger que desarrolló la Teoría de los Cuidados Culturales.
[28] Marriner-Tomey A, Raile Alligow M. Modelos y Teorías en Enfermería. 4ta. ed. España: Ed. Harcourt Brace; España 1999
[29] Fernández, M.F.. La enfermería en la historia: un análisis desde la perspectiva profesional  España: 2003

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